¿Cómo lo hacemos?

Para llevar a cabo la tarea de contribuir al proceso de informatización de la sociedad cubana, contamos con el capital humano de más de 5 200 trabajadores, de los cuales más del 60% se vincula directamente a la prestación de servicios. La edad promedio ronda los 35 años.

La superación de los instructores se garantiza a través de un sistema de capacitación desde el nivel municipal, y hasta el nacional, en coordinación con las universidades, centros de investigación y politécnicos de informática, entre otros. Gracias a esta política de superación, el programa cuenta con 1 doctor en ciencias y 17 en formación.

Se encuentran estudiando 90 trabajadores, para alcanzar el nivel superior y maestrías 56.

Existen 600 instalaciones en todo el país, ubicadas estratégicamente con el objetivo de que el acceso a las mismas no se dificulte, 138 de ellas situadas en comunidades rurales y 39 en regiones montañosas, cada municipio del país tiene como mínimo dos Joven Club, lo que se traduce en un Joven Club por cada 18 000 habitantes. Entre las instalaciones existen tres laboratorios móviles, que llevan los diferentes servicios a los lugares más intrincados de nuestra geografía y cuatro Palacios de la Computación en las provincias Ciudad Habana, Pinar del Río, Santiago de Cuba y Guantánamo, estas instituciones ubicadas en las cabeceras provinciales, por su estructura y posición pueden ofrecer mayor diversidad de servicios y a mayor cantidad de personas.

Como red de servicios de transmisión de datos TinoRed, es un sistema único integrado por subsistemas análogos para la transmisión y recepción de información de servidores regionales, provinciales y/o redes locales y estaciones de usuarios de los JCCE. A través de esta red y mediante los sitios web que gestionan los Joven Club se muestra la realidad cubana desde sus más autóctonas raíces comunitarias, con sus valores, sus costumbres y tradiciones.

Los mecanismos de retroalimentación que periódicamente se ejercen permiten conocer las opiniones de los usuarios y encaminar los servicios hacia la demanda de los clientes, en función de las características del entorno.